En este punto echo de menos tu falsedad, tu cobardía, tu hipocresía, el olor de tu cuerpo ese que está en cada rincón de este mundo, tus abrazos que quitan la respiración, tu risa esa que intento imitar pero no consigo, tus 'te quiero' vacios y hasta el sabor de tus chicles de sandía. Simplemente te echo de menos, algo que a ti ni se te ha pasado por la mente.
Echarme de menos, qué tontería ¿no? Si nunca te he dejado hacerlo.
En realidad soy yo la culpable de estar así porque cuando algo acaba se tiene que cortar de raíz y no dejar medias tintas.
Es TODO o NADA.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Culpable
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